miércoles, 28 de diciembre de 2011

El secreto en mí.

He sido un mentiroso, ¿Sabes?
Te he ocultado mucho, ¿Entiendes?
No, intuyes un poco.
Crees saber y entender.
Pero no, hay tanto que no sabes,
tanto que no entiendes.


Perdóname, es culpa mía,
creía protegerte.
Y tal vez sea así. Pero no puedo más.
Me oprime, me amarga.
Celos y penas.
Así que te diré.
Antes de que sea tarde,
tarde para mí, para tí.
Para nosotros.
Antes de que el secreto quede así,
dejaré mi testimonio.


Hay tantas canciones, tantos silencios.
Personas que no nos conocen
sabrían decirte mejor que yo,
lo que soy y lo que quiero decir.
Pero no, no me escudaré en versos ajenos.
Son mis palabras, para escribir tus versos.
Pues son tuyos, a tí los entrego.


Eres preciosa, en cuerpo.
Ya te dije: tus piernas, tus labios,
tus ojos, tu cuerpo, tu piel, tu olor.
Me gusta verte así como enamorada,
verte así como seductora y tierna,
que te palpite el deseo, que suspires la pasión.
Cuando eres mi brisa y mi juego.
Cuando eres mi silencio y mi beso.


Eso ya lo sabes, aunque no lo sabías.
¡Cuánto te he ocultado!
Ocultado que es así siempre,
así te miro, te pienso, te sueño.
Así te deseo.
Siempre.


Eres preciosa, en alma.
Gentil, cálida, triste, graciosa.
Llena de luz, luz que das a otros.
Luz que me das a mí.
Llena de dudas, llena de penas.
La tristeza es tu compañera.
Y me gusta verte así, así es como me gustas.
Aunque tu duda me duela y me llore el amor.


Eso no lo sabías, pero lo sabes ahora.
Perdóname, o mejor no.
¡Sólo quería protegerte de mi dolor!
Yo no quiero quitarte ni las penas ni las dudas,
quiero (o quería) darte certezas, darte alegrías.
Que entendieras que en el amor...
que entendieras que en mí amor,
hay lugar para tu pena y tus dudas.
Que pueden quedarse en mí y ser amadas.
Así te amo.
Siempre.


Me falta tiempo, me faltan palabras.
¡Tan tonta que es mi inteligencia ahora!
Si pudieras verte con mis ojos,
escucharte con mis oídos,
hablarte con mi voz,
sentirte con mi piel y mi alma.


Ahí tal vez podrías entender,
entender un pichintún más.


Así es mi amor.
Lo necio, lo inocente
lo puro, lo genuino,
lo ingenuo, lo doloroso.
Así es el fuego que quema por tí.
Fuego que viene desde lo profundo,
que viene desde lo que fuí,
que viene desde lo que soy,
que viene desde lo que seré.


Pero no basta saber eso.


Faltaría mucho tiempo, muchos silencios,
muchos poemas, muchas canciones.
Muchas lágrimas, muchas sonrisas.
Muchos besos, muchas caricias.
Muchas miradas, tantas miradas.
Faltaría tu cuerpo, el mío.
Mi alma, la tuya.


Tanto que me duele mi amor,
sentir como todo esto se lo traga mi dolor.
que triste amar, si no se puede defender.


Y yo sé, yo sé que no eres mía,
aunque yo sea tuyo.
Yo sé que no es mi amor el que debes cuidar,
el que debes nutrir, el que debes querer.
Pero me frustra, y me duele.
Perdóname, o mejor no.
No sabes las ganas que tengo de estar contigo.


Y si ahora levantaras la vista,
¿Qué verías en mis ojos?
¿Verías el fuego que tengo en mí?
¿Verías lo preciosa que eres para mí?
¿Creerías si te dijera que eres y serás
un gran amor de mi vida?
¿Creerías que el perderte sería, asimismo,
uno de mis grandes dolores?
¿Entenderías un poco más?
¿Dudarías un poco menos?
¿Me querrías un poco más?
¿Vendrías a mí y te dejarías enamorar?


O tal vez, seré un tonto,
y me rompere solo el corazón.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Miel, frambuesas y pimienta

Sometimes, cuando estamos los dos,
siento que tus ojos me llaman,
que tus manos me buscan,
que tus labios me encuentran.
Que tu alma canta con soles y vientos.


Y me doy cuenta, que el que canta soy yo.


Sometimes, cuando dueles,
siento que tus ojos tiemblan,
que tus manos se pierden,
que tus labios enmudecen.
Que tu alma desespera con sombras y llanto.


Y me doy cuenta, que el que llora soy yo.


Quiero tu infantil ternura, tu elegante seducción,
que tus ojos me brillen, que tu voz me cante,
que tus brazos me atrapen y tus penas me hablen.
Quiero tu olor, tus suspiros y tus latidos.
Tus piernas, tu lengua, tu deseo, tu calor.
Quiero hacerte el amor.


Quiero tu vergüenza, quiero que la pierdas.
Quiero que me busques, que me encuentres.
Quiero protegerte y acurruques mis temores.
Quiero entregarme, acurrucando los tuyos.
Quiero ser tu capricho, tu fuerza, tu debilidad.


Quiero eso, y viceversa.
Quiero miel, frambuesas y pimienta.
Todo junto y separado.
Quiero dos, quiero uno.
Ni todo, ni ninguno.


¡Que niño tan caprichoso!
Mira todo lo que quiero.
¡Qué hombre tan necio!
Mira todo lo que amo.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Algo complicado

Quiero escribir algo complicado,
que tenga ritmo sin tener rima.
Que ignore comas y puntos,
o acentos, o letras.


Quiero vomitar la emoción pura,
esa que oprime, esa que abrasa.
Que supere el lenguaje,
que le haga un homenaje.


Quiero escribir como cierta persona,
aquella que me duele, aquella que va y viene.
Aquella adonde voy y desde donde vengo.
Quiero sacarme la culpa, aunque pierda el alma.
Quiero perderla, quiero perderlo todo.
Perderme a mí mismo. Perderla a ella.


Quiero sentir la derrota, perder la esperanza.
Levantarme del suelo y pensar:
"Oh bueno".
Y que nada me importe.
Y que nada me importe.


Quiero olvidar ese mundo que ví,
tan hermoso, tan bello.
Un mundo que no era para mí.


Quiero que la Soledad me abrace
y me haga entender que siempre estará ahí
acompañándome, acurrucándome.
Quiero amar la Soledad, enamorarme de ella,
serle fiel, no mirar a otra, no mirarla a ella.


Quiero estar ciego ante sus ojos,
su sonrisa, su pena y su alegría.
Quiero estar sordo ante su voz,
mudo ante mi grito,
insensible ante su tacto,
muerto ante su amor.


Quiero quererla, quererla tanto.
Mataría mi amor, porque la quiero tanto.
Me mata mi amor, mi amor muriendo por la duda.


Quiero muchas cosas, muchas más de las que debería.
No quiero querer. No quiero doler.